miércoles, 26 de junio de 2013

Capítulo 43

Álvaro leyó el whatsapp, era Diana. ¿Qué quería?
Álvaro: Dime Diana, qué pasa?
Diana: Necesito preguntarte una cosa
Álvaro: El qué?
Diana: Qué te traes con Sheila?
Álvaro: Yo?
Diana: Sí, he visto cómo os miráis y créeme que te diga que eso no son miradas de amigos.
Álvaro: Vale, cuándo volvió de Murcia fui a recogerla porque sabía que iba a necesitar a alguien con quien hablar. Yo era el único que sabía todo lo que había pasado. Y no sé cómo pasó pero nos liamos, y acabamos en la cama.
Diana: En la cama? :O
Álvaro: Sí, pero antes de que pudiera pasar algo, llamó Blas.
Diana: Dios, y que vais a hacer?
Álvaro: No sé, estuvimos hablando y aunque me gustó no quiero que llegue a sentir cosas por ella porque está con Blas.
Diana: Pero, tú que vas a hacer?
Álvaro: Hablar con ella, decirla que no podemos intentar nada, ella está con Blas y ha tenido dudas con lo que pasó, pero conmigo no puede tener nada, yo no traicionaría a una amigo.
Diana: Bueno, te doy un consejo, primero hablad con Blas, creo que merece una explicación ¿no?
Álvaro: Sí, llevas razón, mañana llamo a Sheila y se lo digo. Gracias Diana.
Diana: No tienes que darlas :)
Álvaro: Por cierto, no digas nada, por favor.
Diana: Soy una tumba.

Álvaro se tumbó en la cama con las manos en la nuca, ¿qué hacía?

Al día siguiente quedaron los tres solos para hablar de todo lo que había pasado.
- Álvaro, que sepas que lo sabe todo, ayer cuándo nos fuimos los dos fuera de la discoteca, se lo conté. - Dijo Sheila.
- Sí, sé que eres un traicionero, ¿cómo me has podido hacer eso?
- Lo siento tío, la veía mal, y no sé cómo pero nos besamos y acabamos en la cama, pero antes de que pudiera pasar algo de lo que ahora mismo nos estuviéramos arrepintiendo, llamaste tú. - Dijo Álvaro
- Blas, ya te dije que fue culpa mía, él sólo se dejo llevar.
- Pero lo hizo, un buen amigo se retiraría y no la besaría.
- Pero joder Blas no soy de piedra. Sheila es una tía que no está nada mal, y te recuerdo que fuiste tú el que la echaste de tu casa. No sé la razón por la que la trataste así pero ella estaba mal y antes de que nos liáramos, la ayudé cómo amigo. 
- Álvaro, déjale, tenemos que entender qué esté enfadado.
- Sí, sé que lo está, pero que sepa que entre y tu y yo no va a pasar nada más, soy tú amigo, nada más. Y ahora, creo que vosotros tendréis que hablar a solas. Blas, ya hablaremos tu y yo.
- Gracias, Álvaro.
Álvaro se fue y se quedaron hablando Sheila y Blas.
- Blas, cariño, lo siento.
- No tienes que sentirlo, entiendo que lo hicieras por despecho, todo fue culpa mía por tratarte así.
- ¿Qué quieres decir con eso? ¿No te enfadas?
- Claro, claro que me enfado, pero tengo que entender que lo hiciste por mi culpa.
- Ya te he dicho que no la tienes.
- La tengo, eso no me lo puedes negar, lo hiciste porque estabas cabreada conmigo por decirte las cosas que te dije. Sólo necesito que me dejéis un tiempo sólo, necesito pensar.
- Vale, cuándo quieras hablar, me llamas. Te quiero.
¿Qué decisión quería tomar Blas? Él no sabía que hacer, necesitaba pensar.

Rebeca, se levantó a mediodía con mucho dolor de cabeza y la dolía todo. Diana, la contó lo que pasó por la noche y Rebeca no se lo podía creer. ¿De verdad había hecho eso?
Sonó un móvil, llamaban a Rebeca. Era un número desconocido. ¿Quién sería?

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