miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 39

Sheila miró a Álvaro. Esa pregunta también se la hacía ella, ¿qué iba a pasar entre ellos?
- Sheila, creo que ya somos mayorcitos para estos juegos, lo mejor será que hablemos de esto cuánto antes. - Dijo Álvaro.
- Tienes razón. Voy a ser sincera, y necesito que tú también lo seas conmigo. ¿Tú por qué lo hiciste?
- No lo sé, fue el momento, te veía triste, y tú no estás nada mal. ¿Y tú? ¿Lo hiciste por despecho?
- Claro que no. Lo hice por la situación del momento, estábamos muy cercanos, y no sé, pero puede que sienta algo por ti. Es extraño lo sé.
- ¿Y Blas?
- Aunque ahora mismo me cueste reconocerlo, ese idiota me tiene enamorada. Pero no puede evitar sentir algo por ti. ¿Tú sientes algo por mí?
- Ese es el problema, creo que sí. Me jode hacerle esto a un amigo, pero mis sentimientos me pueden.
- ¿Entonces qué hacemos?
- Creo que sabes lo que haría, es lógico. La decisión la debes tomar tú.
- Necesito asegurarme de que lo que siento por ti y por Blas. Todo es surrealista, es de locos. Y lo que quiero proponerte más aun.
- ¿Qué me vas a proponer?
- Álvaro, Blas no está aquí, y lo que me hizo en Murcia me jodió mucho. Mi corazón me pide que intentemos tú y yo algo mientras que Blas no esté, y cuándo vuelva tomaré la decisión.
Álvaro fue a contestarla pero se escuchó un grito de Diana que decía:
- ¡BLAAAAAAAAS! 
Sheila y Álvaro miraron hacia la puerta de la cafetería y se les descompuso la cara. Blas estaba ahí, en la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Qué hacía allí?
Los demás fueron a saludarle y Blas preguntó:
- ¿Y Sheila y Álvaro? 
- Han ido a pedir algo, están en la barra. - Dijo Rebeca.
Blas miró hacia dónde Rebeca le señalaba y les vio. Fue hacia a ellos, Álvaro con una sonrisa saludó a su amigo y dijo:
- Bueno os dejo a solas, creo que lo necesitáis.
Blas miró a Sheila sin saber que hacer. Se armó de valor y dijo:
- ¿Me perdonas? He dejado mis vacaciones para venir a hablar contigo, necesito darte una explicación y espero que me entiendas y me perdones.
- Nadie te ha pedido que dejaras tus vacaciones. 
- Sheila, por favor, no seas cruel.
- Soy lo mismo que fuiste tú conmigo en Murcia. Así que ahora no me vengas de niño bueno, porque cuándo fui a verte a Murcia fuiste un cabrón.
- joder, Sheila, ya te he dicho que lo siento.
- ¿Y crees que con un simple lo siento voy a olvidar las palabras que salieron de tu boca?
- Por favor, escúchame lo que te voy a decir, y luego tomas la decisión que quieras tomar.
- Venga habla, no tengo toda la tarde.

Mientras tanto, los demás hablaban de sus vacaciones. Rebeca, miró a David y le dijo:
- David, ¿y tú que has hecho para estar tan moreno?
- Tomar el sol, cómo buen granadino que soy.
- Un día me tenéis que llevar a mí a Granada. Dani y tú estáis especialmente sexys así de bronceados.
- Siempre lo hemos sido. - Dijo David provocando la risa de Álvaro y Diana.
Rebeca, entre risas dijo:
- ¿Qué creídos sois no? Sólo he dicho que estabais muy guapos después de las vacaciones.
- Ya te hemos dicho que lo somos, ¿a caso lo dudabas? - preguntó Dani.
- Un poquito.
- ¿Nos estás llamando feos? - preguntó David.
- Conozco a mi hermana y no os está llamando feos, os está llamando horribles. Y con lo de sexys así de morenitos, se refiere a que no os queda bien. - Dijo Diana de broma.
- Serás mentirosa. - Dijo Rebeca.
- ¿Nos has llamado feos y horribles?
- Que no, que Diana es tonta.
- Ahora soy yo la mala ¿no? Si son feos son feos. - Siguó Diana con la broma.
- Tu novio si que es feo. - Dijo Dani.
- ¿Te estás metiendo con mi Carlos?
- Sí, le huelen los pies. - Dijo Dani
David y Rebeca no podían para de reírse, echaban estas bromas entre ellos.
- ¿Le huelen? Cuándo vuelva a Madrid se los huelo, a ver si es verdad lo que dices.- Dijo Diana
Los cinco empezaron a reírse pero Álvaro no paraba de mirar a Blas y Sheila, ¿de qué estarían hablando?
- Bueno, ¿arrancas ya a decirme lo que tengas que decirme?- Dijo Sheila
Blas, la miró a los ojos, repsiró hondo y dijo:
- Verás, si te contesté así fue porque...

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