lunes, 24 de junio de 2013

Capítulo 41

Rebeca besaba a David con pasión. Él, sabía lo que hacía pero ella no, estaba muy borracha. Eran amigos, ¿por qué no podían liarse? Dani volvió junto a David y Rebeca, que habían parado de besarse y se miraban fijamente a los ojos. Rebeca, se giró hacia Dani y empezó a besarle a él. David se la quedó mirando, ¿estaba tan borracha que no se daba cuenta de lo que hacía o lo sabía perfectamente?
Dani, se apartó de inmediato y dijo:
- Rebeca, ¿qué haces?
- Ninguno de los tres queremos nada serio, puedo besaros cuándo quiera.
Diana que había estado viendo la escena, se acercó a su hermana y dijo:
- Tu y yo no vamos ya, no estás en condiciones. 
- Estoy perfectamente.
- No, no lo estás, no te mantienes en píe. - Respondió Diana cabreándose más aun con su hermana.
- ¡Déjame en paz, joder! Ya soy mayorcita para saber lo que hago.
- ¿Segura? Te acabas de liar con David y cuándo aparece Dani, dejas a David y besas a Dani. 
- Yo no he hecho eso.
- No, lo ha hecho papá.
- ¿Ala sí? Luego hablaré con él.
David y Dani soltaron una carcajada ante lo que decía Rebeca.
- A callar, deja de hablar, te vienes conmigo a casa. - Volvió a decir Diana.
- Que me sueltes, no eres mi madre. Quiero quedarme, disfrutar de la noche, con David, con Dani y con ese rubito de allí que tiene un culito muy sexy.
- Rebeca, es absurdo discutir contigo. Estas muy borracha, así que no me cabrees, tú te vienes conmigo.
Rebeca empujó a su hermana, no sabía lo que hacía. Se fue hacia la barra dónde estaba el chico rubio al que se refería y le dio una palmada en el culo.
- ¿Ves? Sé perfectamente lo que hago. - Gritó Rebeca para que Diana la escuchara.
Diana, cansada de la escenita que estaba montando Rebeca, suspiró.
- Este culito se merece unas buenas manos para que lo aprieten. - Dijo Rebeca al chico rubio.
Diana pidió ayuda, ella sola no podría sacar a su hermana de allí antes de que viniesen los de seguridad por la que estaba armando. El chico rubio se dio la vuelta para mirar quien le estaba manoseando el culo, y rebeca al mirarlo dijo:
- Joder, tienes un culo muy sexy pero la cara muy fea. Así no se puede.
- ¿Perdona? - Dijo el chico rubio con una gran sonrisa en la cara.
- Lo que oyes, eres muy feo, no vas a ligar. 
- Rebeca, para, tu y yo a nos conocemos, y te arrepentirás de decir lo que has dicho.
- ¿Me conoces? La verdad es que me suenas un poco, será porque eres muy feo.
- Seré feo, pero mi culo te resulta sexy y provocador.
- Ahá, ¿me dejas tocártelo un poco?
 Carlos, Álvaro, Diana, Dani y David, fueron a coger a Rebeca y a sacarla de allí cuánto antes. Blas y Sheila, ajenos a lo que estaba pasando, se fueron a hablar fuera.
- Sheila, no puedo aguantar más, necesito saber que me perdonas por ser un gilipollas.
- Blas, me hiciste daño, y no quiero hacértelo a ti. Necesito contarte una cosa que seguramente no me perdones jamás, pero va a ser lo mejor.
- Antes de que me lo cuentes, ¿me perdonas?
- Yo no te tengo que perdonar a ti. Eres tú el que me tendrá que perdonar después de lo que te cuente.
- ¿Qué ha pasado?
- Cuándo volví a Madrid, Álvaro vino a buscarme, necesitaba a alguien a mi lado.
- Pero si me dijo que no te vio y que no sabía dónde estabas.
- Sí, lo sé. Yo le pedí que te dijera eso. Estaba con él en su casa. Yo estaba mal, necesitaba a alguien y supongo que por despecho, le besé y acabamos en su cama.
- ¿¡Cómo!?
- No llegamos a anda más, sólo fueron unos cuántos besos y caricias. Antes de que pudiera pasar algo más, llamaste tú. Blas, escúchame, sé que lo hice mal, pero estaba furiosa y necesitaba devolvértela.
- ¿Cómo ha podido hacerme esto Álvaro?
- Él no fue, fui yo. Yo fui la que empecé todo esto. Él no puedo evitar nada, por favor Blas, no te cabrees con él.
Blas se llevó las manos a la nuca, ¿eso estaba pasando? ¿Era verdad lo que Sheila le decía?
Mientras tanto, Rebeca, sin ser consciente de lo que hacía, empezó a tocarle el culo del chico rubio.
Diana, separó a su hermana y dijo: 
- Tu y yo nos vamos a casa. 
El chico rubio se dio la vuelta y les miró a todos con una sonrisa irónica.
- ¿Tú que haces aquí? - preguntó Carlos a chico rubio.
- Lo mismo que vosotros.
- Eres un gran hijo de puta, esto es lo que te gusta ¿no? Sabes que Rebeca no es consciente de lo que está haciendo. - Dijo David.
- Sí, lo sé. ¿Y?
- Que eres un cabrón. - Dijo Diana sujetando a Rebeca.
- Oye, no le insultéis, que tiene un culo muy sexy. - Dijo Rebeca.
- ¿Lo véis? Le gusta mi culo. Carlos, no me mires así, nos conocemos perfectamente.
- Eres un ser despreciable. Cómo te vuelva a ver, te enteras.
- ¿Qué me vas a hacer?
- Él no lo sé, pero yo no me ando con rodeos. Manu, será mejor que te alejes de nosotros.
Rebeca reaccionó. ¿El del culito sexy era Manu?

No hay comentarios:

Publicar un comentario