Rebeca comenzó a reírse al ver a Manu teñido de rubio, y sin darse cuenta de las consecuencias dijo:
- Ya sé de qué te conozco, eres Manu, el gilipollas que forzó a mi hermana.
- Muy bien, borracha.
- ¿Cómo? Yo sé perfectamente lo que hago, ¿lo ves? - Dijo Rebeca dándole un bofetón a Manu en la cara.
Carlos, Dani, David, Álvaro y Diana intentaron aguantar la risa. Manu se llevó la mano a la cara, le había hecho daño.
Diana cogió a su hermana y la llevó fuera de la discoteca.
- ¿Por qué las protegéis? - Preguntó una voz femenina.
- Miriam, sabes que cada vez que te acercas a nosotros no acabas bien, ¿te acuerdas? - Dijo Álvaro.
- Lo recordamos pero tranquilo, las cosas han cambiado. - Dijo Virginia
- Ah, ¿sí? Lo dudo, seguís siendo las mismas niñatas de siempre. - Dijo David.
- Responded a la pregunta, ¿por qué las protegéis? Ya son mayorcitas para que lo hagan ellas solas. - Dijo Miriam
- No os necesitan, ¿no os dais cuenta? - Intervino Virginia.
- ¿Y pensáis que os necesitan a vosotras? Tú lo has dicho, ya son mayorcitas y ninguno de nosotros las está protegiendo. - Dijo Carlos.
- Carlos, no merece la pena discutir con ellos, vayámonos. - Dijo Dani.
- Ah, vale, lo he pillado. Ellas no os necesitan, las necesitáis vosotros. Sin ellas no seríais nada, ¿verdad?- Preguntó Manu.
- ¿Qué intentáis? - preguntó Álvaro.
- Sólo estamos preguntando, ¿no podemos? - Dijo Virginia con chulería.
- ¿De qué os conocéis? - preguntó David.
- ¿Os importa? - Dijo Miriam
- Déjales Miriam, siguen siendo los mismos niñatos de siempre. - Dijo Virginia.
- No queremos problemas, dejadnos en paz. - Pidió Álvaro.
- Nosotros tampoco, sólo queremos que sepáis que esas tres chicas a las que conocéis, no son lo que parecen. - Dijo Miriam
- ¿Y eso quién lo dice? ¿Una niñata qué está celosa de que sus amigas prefirieran a unos tíos desconocidos antes que a ella? Mira Miriam, lo poco que te he hablado cómo personas adultas contigo he descubierto que si no haces daño a alguien, no eres feliz. Eres una mala persona, una bruja que sólo mira por su propio bien. ¿No te cansas?
- David, no la vuelvas a insultar.
- ¿Y si lo hago qué pasa? ¿Qué me vas a hacer Manu? ¿Vas a defender a esa bruja?
- La defiendo porque quiero protegerla. ¿Entendido?
- Ves, estáis cambiando los papeles. Las que necesitan tu ayuda son ellas dos, no Rebeca, Diana y Sheila. Miriam y Virginia no son nada sin ti, desde que te conocen nos plantan cara pero antes, nos agachaban la cabeza. Te están utilizando Manu. - Dijo Álvaro.
Manu, cabreado dio un empujón a David tirándolo al suelo y pegándole una patada en el estómago dijo:
- Nosotros nos vamos, no quiero volver a veros.
Manu, Virginia y Miriam salieron, y los chicos se quedaron ayudando a David, que no tardó mucho en salir detrás de ellos.
Cuándo el trío macarrón, cómo les llamaba Carlos, salieron a la calle, David y los demás salieron tras ellos. David sin pensárselo dos veces, agarró a Manu, le tiró al suelo y agarrándole de la camisa, dijo:
- Te arrepentirás de lo que has hecho cabrón - Dijo Dándole un puñetazo. - parece que no tuviste bastante cuándo hiciste eso a Diana. Y ahora, más te vale que salgas de aquí volando, si no quieras que te parta la cara.
- David, tranquilo, ¿qué ha pasado? - Dijo Sheila agarrándole y separándole de Manu.
El trío macarrón salieron corriendo de allí.
- Lo mismo de siempre, venían buscando problemas y los han encontrado. - Dijo Álvaro.
- Manu a empujado a David y le ha pegado una patada en la discoteca. - Explicó Dani.
- Bueno, yo creo que ya le has dado bastante, ese no se volverá a acercar a nosotros, David tranquilo, por favor. Cálmate. - Dijo Sheila.
Cada uno decidió volver a su casa, había sido una noche dura e intensa. Blas y Sheila no habían acabado de hablar de lo suyo, David y Dani tendrían que hablar con Rebeca de lo que había pasado y Álvaro, volvió pensando en Sheila. ¿Se estaba pillando por la novia de su amigo? No, no podía ser, Sheila era la novia de Blas, y él no se iba a interponer en su relación. Los dos se querían mucho y Álvaro iba a ayudárles en todo lo posible para que vuelvan a estar juntos. Cuándo llegó a casa recibió un whastapp:
Álvaro, puedo hablar contigo?
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